Descripción
A principios de 1867, y desde Brooklyn, por aquellos años una ciudad propia, parte, parte el primer viaje organizado a Tierra Santa y entre los componentes de aquella excursión estaba un joven M. Twain, que daría puntual información de los lugares que iba a recorrer en diarios de Nueva York y San Francisco. Twain disfruta (y nos lo trasmite mezclando con ironía, sagacidad y malicia los tópicos que muchos viajeros manejan cuando recorren tierras lejanas. El libro, aunque carente de la gravedad y hondura que tenian los libros científicos del último tercio del siglo pasado, lo sitúa en otra naturaleza: la de la buena literatura, la que perdura, la atractiva. Características: 384 pág. rústica con solapa, 12,5×20 cm.

