Descripción
Una cierta dama, sorprendida por un acontecimiento que no había previsto, me decía un día: De haber sabido que iba a hacerse famoso, nunca hubiera tirado sus cartas a la basura. Desde 1904, el Duque de Guiche venía guardando las cartas que le enviaba Marcel Proust. Cuando el creador de los Guermantes, consciente del éxito de su obra, súbitamente convertida en universal, eligió para burlarse de su fama -y a la vez para compartirla- a uno de sus Guermantes, era poco ya lo que le quedaba de vida, no más de un año para gozar de su dolorosa gloria literaria; y todo lleva a pensar que él lo sabía. Hijo y hermano de médicos como era, debía conocer su hora más o menos. Características: 102 pág. rústica 13×19,5 Nuevo con verso a modo de dedicatoria

